Importar desde China se ha convertido en una de las vías más atractivas para emprendedores y empresas españolas que buscan ampliar su catálogo de productos o reducir costes de aprovisionamiento. China es el cuarto socio comercial de España y ofrece una capacidad de producción difícilmente igualable en otros mercados. Sin embargo, el proceso de importación conlleva una serie de obligaciones legales, fiscales y logísticas que conviene conocer bien antes de lanzarse a realizar el primer pedido. La falta de planificación y el desconocimiento de los costes reales pueden convertir una oportunidad de negocio en una fuente de problemas financieros y retrasos.
A continuación, voy a repasar los aspectos clave que debes conocer antes de importar desde China: trámites administrativos, aranceles, IVA, documentación, Incoterms y las nuevas medidas de la UE para 2026. El objetivo es que tengas una guía práctica para planificar tu importación sin sorpresas y optimizando tus costes.
Requisitos legales y administrativos para importar
Antes de pensar en productos o proveedores, es necesario cumplir con los requisitos administrativos básicos que exigen tanto la Agencia Tributaria española como la Unión Europea. El primer paso, y quizás el más importante, es darse de alta como profesional o empresa y solicitar el número EORI (Economic Operators Registration and Identification). Se trata de un código de identificación obligatorio para cualquier operador que realice operaciones de importación o exportación en el territorio aduanero de la Unión Europea. Sin este número, no es posible despachar mercancías en aduanas, por lo que resulta imprescindible obtenerlo antes de que la mercancía llegue a puerto.
Además del EORI, es fundamental conocer qué productos se pueden importar y cuáles requieren licencias o certificaciones específicas. La Unión Europea aplica normativas estrictas en materia de seguridad, salud y medio ambiente. Por ejemplo, los productos electrónicos, juguetes o maquinaria deben llevar el marcado CE, que certifica que cumplen con los requisitos europeos de seguridad. También es necesario incluir documentación técnica, etiquetado visible y una declaración de conformidad. Otros productos, como los cosméticos, los sanitarios o los alimentos, requieren controles adicionales y autorizaciones previas. En el caso de los alimentos, el control SOIVRE es obligatorio para garantizar su seguridad. Por último, los productos químicos están regulados por el reglamento REACH, que exige registrar la mercancía y demostrar que su uso es seguro. El desconocimiento de estas normativas puede llevar a que la mercancía quede retenida en aduanas.
La importancia del código TARIC y la clasificación arancelaria
Cada producto importado debe clasificarse con un código arancelario. En la Unión Europea, este código es el TARIC (Tarifa Integrada de la Unión Europea), que consta de 10 dígitos. Los seis primeros dígitos corresponden al Sistema Armonizado (HS Code), que es un estándar internacional, mientras que los cuatro dígitos restantes son específicos de la UE y determinan el tipo de arancel que se aplica, así como la existencia de posibles medidas antidumping o requisitos de licencia.
Clasificar correctamente un producto es crucial, ya que un error en el código puede suponer pagar más arancel del necesario o, peor aún, pagar menos y enfrentarse a una reclamación posterior de la aduana con intereses y sanciones. La recomendación es pedir al proveedor chino que facilite el código HS que utiliza para sus exportaciones y, a partir de ahí, verificar la clasificación en la base de datos TARIC de la Comisión Europea. En caso de duda, la ayuda de un agente de aduanas resulta fundamental, ya que su criterio es el más fiable para cubrirse ante una posible inspección.
Aranceles: qué son y cómo se calculan
Los aranceles son impuestos que gravan la entrada de mercancías procedentes de países no pertenecientes a la UE. Su objetivo es proteger la industria local y generar ingresos fiscales. Se calculan como un porcentaje sobre el valor en aduana de la mercancía, que no es el precio de compra, sino el valor CIF (Coste, Seguro y Flete). Este valor incluye el precio de la mercancía, el coste del transporte internacional y el seguro de la carga.
Para calcular el arancel que se pagará, hay que seguir estos pasos:
- Calcular el valor CIF: Precio FOB de la mercancía + flete internacional + seguro.
- Aplicar el tipo arancelario: Arancel = Valor CIF × % arancel según el código TARIC.
Los tipos arancelarios varían enormemente según la categoría de producto. Mientras que algunos componentes electrónicos pueden tener un arancel del 0% al 14%, el textil y la confección suelen estar gravados entre el 6,5% y el 12%, y el calzado puede llegar hasta el 17%. Por ejemplo, para un envío de muebles de oficina con un precio FOB de 20.000 euros, un flete y seguro de 2.500 euros, y un arancel del 5,6%, el cálculo sería: Valor CIF = 22.500 euros; Arancel = 1.260 euros.
Además del arancel ordinario, existen los derechos antidumping. Se trata de aranceles adicionales que la UE aplica a determinados productos chinos cuando considera que se venden a precios artificialmente bajos por debajo del coste de producción. Estos aranceles pueden ser muy elevados (del 40% al 80%) y afectan a productos como el acero, la cerámica, las bicicletas o los paneles solares. Es vital verificar si tu producto está sujeto a estas medidas, ya que la tasa puede variar según el fabricante. También cabe destacar la futura entrada en vigor del CBAM (Carbon Border Adjustment Mechanism), que añadirá un coste en función de la huella de carbono de ciertos productos a partir de 2026.
El IVA de importación
El IVA de importación es otro impuesto que hay que pagar, y suele ser el que genera más confusión porque se calcula sobre una base que incluye el arancel. Es decir, el IVA no se aplica solo al valor de la mercancía, sino al valor CIF más el arancel pagado. En España, el tipo general es del 21%, aunque existen tipos reducidos del 10% y el 4% para ciertos productos.
Siguiendo con el ejemplo anterior de los muebles, la base para el IVA sería: Valor CIF (22.500 €) + Arancel (1.260 €) = 23.760 €. El IVA a pagar sería 21% × 23.760 € = 4.990 €. Por tanto, el total de impuestos en aduana para ese envío sería la suma del arancel y el IVA: 6.250 euros.
Un aspecto importante es que el IVA de importación es un impuesto deducible para las empresas que están dadas de alta en el régimen general. Esto significa que, aunque se paga en el momento del despacho de aduanas, se puede deducir en la declaración trimestral de IVA, por lo que no supone un coste definitivo, sino un desembolso temporal que afecta a la liquidez. Los autónomos en módulos o las actividades exentas no pueden deducirlo, por lo que el 21% se convierte en un coste real. Para grandes volúmenes, existe la posibilidad de acogerse al IVA diferido, que permite aplazar el pago.
Documentación necesaria para el despacho de aduanas
La mercancía no puede entrar en España sin la documentación adecuada. Un error o la falta de un documento puede paralizar el contenedor en aduanas durante días o semanas, generando gastos de almacenaje y demoras. La documentación básica incluye:
- Factura comercial: emitida por el vendedor, con el detalle de los productos, precios y condiciones de venta.
- Lista de empaque (Packing List): especifica el contenido, peso, volumen y embalaje de cada bulto o contenedor.
- Conocimiento de embarque (Bill of Lading) o carta de porte aéreo (Air Waybill): documento emitido por el transportista que acredita la recepción de la mercancía a bordo.
- Certificado de origen: documento que acredita el país de fabricación del producto. Es necesario para determinar si se aplican aranceles antidumping o acuerdos preferenciales.
- Certificados de conformidad (CE, ISO, etc.): dependiendo del producto, se pueden requerir para demostrar que cumple con las normativas europeas.
Los Incoterms: definiendo responsabilidades
Los Incoterms son un conjunto de reglas internacionales que definen quién asume los costes y los riesgos en cada etapa del transporte. Elegir el Incoterm correcto es fundamental para controlar los costes y no llevarse sorpresas. Los tres más utilizados en importaciones desde China son:
- EXW (Ex Works): el comprador recoge la mercancía en la fábrica del proveedor y asume todos los costes y riesgos desde ese momento: transporte interno en China, exportación, flete marítimo, seguro, despacho de aduanas en destino y transporte final. Es la opción que da mayor control al importador, pero también requiere mayor gestión.
- FOB (Free On Board): el vendedor se encarga de todos los costes hasta que la mercancía está a bordo del buque en el puerto de origen. A partir de ahí, el comprador asume el flete marítimo, el seguro, los aranceles y el despacho de aduanas en destino. Es la opción más equilibrada y la más recomendada para importadores con experiencia.
- CIF (Cost, Insurance and Freight): el vendedor paga el flete y el seguro hasta el puerto de destino. Parece cómodo, pero el vendedor elige la naviera y puede inflar el coste del flete para obtener un margen extra. En la práctica, suele resultar más caro que gestionar el flete uno mismo con un Incoterm FOB.
Nuevas medidas para pequeños paquetes (2026)
Un cambio relevante para los importadores que realizan envíos de bajo valor, especialmente los que operan en el comercio electrónico, es la nueva medida de la UE que entrará en vigor en julio de 2026. A partir de esa fecha, se aplicará una tasa fija por paquete (alrededor de 3 euros) a todos los envíos que entren en la UE desde fuera de ella. Esta medida busca acabar con la saturación de los sistemas aduaneros por el enorme volumen de pequeños paquetes y reducir la competencia desleal que sufren las empresas europeas.
Actualmente, los envíos de bajo valor pueden acogerse a procedimientos simplificados que, a menudo, eluden el pago de aranceles. La nueva tasa, que deberán abonar las plataformas o intermediarios responsables de la importación (como Temu, Shein o AliExpress), encarecerá estos productos y aumentará el control aduanero, lo que podría alargar los plazos de entrega. Además, a partir de la entrada en vigor de la nueva normativa, se elimina el umbral mínimo de 150 euros para el pago de aranceles y el de 22 euros para el IVA, por lo que todas las importaciones pagarán impuestos. Este es un punto clave que puede alterar la rentabilidad de los modelos de negocio basados en el envío de pequeños paquetes de bajo coste.
Costes ocultos y el coste real de importar
El precio FOB que se negocia con el proveedor no es el coste final. Para saber si una operación es realmente rentable, hay que calcular el landed cost o coste puesto en almacén. Este coste incluye el precio FOB, el flete marítimo, el seguro, los gastos en origen (transporte interno en China, handling), los aranceles, el IVA de importación, y los gastos de destino (handling portuario, despacho de aduanas, transporte interior). Para un contenedor de 20 pies, estos gastos de destino pueden sumar entre 400 y 800 euros, a lo que hay que añadir el transporte terrestre hasta el almacén. El error más común es calcular el margen sobre el precio FOB y descubrir que, al sumar todos estos costes, el beneficio ha desaparecido.
Conclusiones
Es imprescindible obtener el número EORI y darse de alta como profesional antes de realizar cualquier importación.
El código TARIC determina el arancel a pagar. Clasificar correctamente el producto es crucial para evitar sobrecostes y sanciones.
Los aranceles se calculan sobre el valor CIF (Coste, Seguro y Flete) y varían según el producto. Los derechos antidumping pueden añadir un coste significativo.
El IVA de importación (21% general) se aplica sobre la suma del valor CIF y el arancel. Para empresas, es un impuesto deducible que afecta a la liquidez, pero no al coste final.
Un agente de aduanas es un aliado estratégico para gestionar la documentación, la clasificación arancelaria y el despacho, evitando errores y retrasos.
El Incoterm FOB suele ser la opción más equilibrada para el importador, ya que combina control sobre el flete con menores costes de gestión que el EXW.
A partir de julio de 2026, la UE aplicará una tasa fija por paquete y eliminará los umbrales mínimos para el pago de aranceles e IVA, afectando a las importaciones de bajo valor.
El coste real de importación (landed cost) incluye el precio del producto, todos los gastos de transporte, seguros, aranceles e IVA. Este es el coste que debe utilizarse para calcular el margen de beneficio.



